LAS AGRUPACIONES EN EL ÁREA DE EDUCACIÓN FÍSICA
La organización de grupos es un aspecto que a menudo genera desafíos para los docentes de Educación Física. La mayoría de las actividades y propuestas en las sesiones se llevan a cabo en grupos, que van desde parejas y tríos hasta grandes grupos. Establecer estos grupos implica dedicar tiempo, un factor que afecta directamente con el compromiso motor y el tiempo dedicado a la tarea. Por lo tanto, la formación de grupos se convierte en una pieza clave para asegurar el desarrollo normal de las actividades subsiguientes.
El agrupamiento de los estudiantes es una variable que afecta al aprendizaje y que debe realizarse con una intención pedagógica. Si dejamos que siempre sean los propios estudiantes los que decidan cómo hacer los agrupamientos, es probable que los estudiantes con más dificultades motrices o peor valorados por el grupo queden los últimos o solos, lo que puede hacer crecer en ellos y ellas un sentimiento de rechazo y exclusión hacia la Educación Física, llegando incluso a generar situaciones de bullying entre estos. De hecho, cuando el profesorado no interviene (agrupamientos libres), los estudiantes acaban organizándose en función del sexo (Ramos Nateras y Hernández Mendo, 2014).
Por esta razón, es crucial que la organización de los grupos responda a razones pedagógicas. Según Rodríguez-Negro (2023), las variables a tener en cuenta a la hora de realizar los agrupamientos son:
- Duración del agrupamiento.
- El número de componentes.
- La homogeneidad.
- Quién realiza el agrupamiento.
Si nos centramos en la duración de los agrupamientos, nos encontramos con dos tipos: agrupamientos estables, que perduran durante varias semanas o incluso un trimestre completo, y agrupamientos ocasionales, que se utilizan para una única sesión o actividad (Trujillo, 2010). La elección entre agrupamientos estables y no estables puede influir en la cantidad de actividades de agrupación necesarias y en la cohesión del subgrupo.
Los agrupamientos estables pueden contribuir a reducir la necesidad de cambiar constantemente los grupos, fomentando la cohesión dentro del subgrupo. Por otro lado, los agrupamientos ocasionales brindan la oportunidad de trabajar con diferentes compañeros y adaptar los grupos según las características específicas de cada actividad. En última instancia, la elección entre agrupamientos estables y no estables debe basarse en consideraciones pedagógicas para optimizar la efectividad del proceso educativo.
En cuanto al número de componentes, los agrupamientos que se dan en las sesiones de Educación Física pueden ser:
- Individuales.
- En grupos (parejas, tríos, grupos de cuatro…)
- En gran grupo.
La elección del número de componentes de los agrupamientos dependerá de:
· La actividad planteada.
- El objetivo.
- El grupo.
- La disponibilidad de espacio y material.
- El nivel de competencia y las dificultades.
Respecto a la creación de varios subgrupos, habrá que tener en cuenta la estructura de la ejecución motriz para decidir el número de componentes de los grupos, es decir, si la actividad planteada se dará de forma simultánea, alternativa o consecutiva (Rodríguez-Negro, 2023).
En el nivel de homogeneidad, los agrupamientos homogéneos en los que se juntan a estudiantes de las mismas características pueden ayudar al máximo desarrollo de los estudiantes. Sin embargo, este tipo de agrupaciones tienen el inconveniente de favorecer las comparaciones y el clima de ego.
Por otra parte, tenemos los agrupamientos heterogéneos en los que mezclamos estudiantes con diferentes niveles y características. Este tipo de agrupamiento ayuda a la integración y educa para la convivencia enseñando al alumnado a trabajar con compañeros y compañeras de todo tipo. Sin embargo, los agrupamientos heterogéneos, aun siendo los más adecuados, pueden dificultar dar respuesta a las necesidades individuales de cada estudiante.
Así pues, la elección de un agrupamiento u otro debe variar en función del contenido, las características de las actividades a realizar y, como no, del contexto escolar.
En relación a quién decide el agrupamiento podemos destacar:
- El docente.
- Los estudiantes.
- Al azar.
En este mapa conceptual del maestro Gustavo Lorente se muestran algunas estrategias en la formación de grupos en el área de Educación Física:
De aquí, me gustaría destacar algunas de las aportaciones que han compartido diferentes profesionales de la Educación al hilo del tuit de Gustavo:
MERCEDES
Una opción mixta que yo uso, si quiero grupos de cuatro, por ejemplo, les pido que elijan una pareja como quieran y yo agrupo las parejas. Si quiero dos equipos, les pido que se pongan por parejas y cada miembro de la pareja es de un equipo diferente.
Otra opción mixta, elijo dos "capitanes" y cuando quedan seis o así por elegir, eligen los que quedan a qué equipo van, y no los "capitanes" ¿Dos equipos aleatorios? Nacidos en día o mes par / impar, por color de calcetines... Mi objetivo es ser imprevisible para que todos acaben aceptando a todos.
LUIS TIMÓN
Los agrupamientos deben estar supeditados a la estructura de la actividad. No es lo mismo competir que cooperar. La formación del grupo debe tener en cuenta el nivel de competencia motriz, grado de responsabilidad individual y nivel de convivencia y aceptación dentro del grupo.
MARIANA MORALES
En mi opinión, hay que evitar que se elijan entre ellos. Si queremos variedad lo más efectivo es hacerlas al azar y cambiarlas con mucha frecuencia. Además, por supuesto, de evitar plantear el aprendizaje como competiciones.
¡No hay nada perfecto! Por eso lo importante es huir de la competición cuando estamos aprendiendo. En todo caso, cada uno compite para lograr una mejor versión de sí mismo.
ANA DOCENTE
Me gusta la idea de grupos estables, además de agilizar el tiempo de agrupamiento, y por tanto el de compromiso motor, los agrupamos para que estén equilibrados, fomentando la cooperación entre ellos. Evitamos así los "hemos perdido por fulanito/a".
TERE MIÑA ENCINAS
Otra forma que suelo utilizar es nombrar 4, al azar o por mí. Cada uno elige y a su vez cada elegido o elegida hace lo mismo, y así sucesivamente hasta que toda la clase pertenece a un grupo. ¡Tod@s eligen!
ANTONIO MÉNDEZ GIMÉNEZ
Mi forma favorita de hacer equipos:
1. El profesor@ elige tantos capitan@s como grupos.
2. Est@s (en petit comité) escogen por turno a los miembros de “sus equipos”, tratando de que sean mixtos y equilibrados.
3. Pero, al final el azar decidirá a qué grupo irá cada capitán@.
JUANJO PÉREZ SOTO
Tienen que tener experiencias satisfactorias en #edufis y eso pasa por sentirse partícipes y no desplazados o "repudiados" en la confección de equipos. Creo que, a nivel metodológico, debemos tener esto muy en cuenta. Otra variable más, es que todos los equipos han de ser mixtos.
Por tanto, con todas las variables a tener en cuenta y dada la falta de madurez en Primaria, rara vez es el alumnado el que conforma equipos en mis clases. Tampoco dejo lugar a la aleatoriedad sin más. Team shake es gran aliada para trucar esa aleatoriedad.
Resumiendo lo que más uso:
1) Conformo los equipos previamente.
2) Dispongo hileras con capitanes (acneae, etc) y voy asignando “in situ” jugadores a las distintas filas. Suelo asignar los últimos a los federados y mejores motrizmente; aunque voy variando mucho el criterio.
3) Team Shake.
Por último, decir que a partir de 5°, también me parece acertada la opción de capitanes que de forma privada -importante- y con unas premisas (mixto, competencia) conformen equipos, siéndoles finalmente asignado uno distinto al realizado. Es válida al desconocerse los últimos elegidos.
Como podemos observar, son varias las formas de llevar a cabo las agrupaciones en el área de Educación Física, las cuales podemos resumir de la siguiente manera:
1. Enfoque en la diversidad de estrategias: Todas las aportaciones reconocen la importancia de emplear diversas estrategias para la formación de grupos, ya sea mediante elecciones aleatorias, designación de capitanes, o la consideración de factores específicos como la competencia motriz y la convivencia.
2. Promoción de la cooperación: La mayoría de las sugerencias buscan fomentar la cooperación entre el alumnado, ya sea a través de la formación de parejas, la designación de capitanes que seleccionan a sus compañeros de equipo, o la creación de grupos estables que promueven la colaboración.
3. Evitar la competición perjudicial: Varias aportaciones resaltan la importancia de evitar situaciones competitivas que puedan generar tensiones o malentendidos entre el alumnado. Se busca un enfoque más centrado en el desarrollo personal y la mejora individual.
4. Métodos específicos: Cada profesional propone métodos específicos para la formación de grupos. Algunos sugieren la elección de parejas, otros la designación de capitanes, y hay quienes prefieren grupos estables o elecciones al azar. La diversidad de métodos refleja la adaptabilidad de las estrategias a diferentes contextos y preferencias pedagógicas.
En la investigación llevada a cabo por Ramos Nateras yHernández Mendo (2014) con participantes (43 chicas y 54 chicos) que cursaban sexto de Educación Primaria en un Centro Público de Educación Infantil y Primaria ubicado en un contexto socioeconómico mediobajo, se indican algunas conclusiones como las siguientes:
- El grado de participación del alumnado es mucho mayor en las sesiones con contenidos alternativos que en las sesiones con contenidos vinculados al estereotipo masculino o femenino, siendo los contenidos femeninos los que generan mayor número de conductas de no cooperación entre el alumnado.
- La distribución del alumnado en grupos mixtos en función de sus niveles de habilidad se muestra como la forma de agrupamiento más efectiva desde el punto de vista de la igualdad de oportunidades entre los sexos.
- La forma de agrupar al alumnado durante las clases de E.F. no debe dejarse al azar ni a la libre elección del alumnado. A este respecto, se recomienda la creación de grupos mixtos con niveles de habilidad homogéneos.
Si consideramos que al alumnado sea el responsable de organizar los grupos, habría que preguntarse en primer lugar: ¿están preparados para tal fin? Y, en consecuencia, ¿cómo podemos enseñarles a hacer grupos?
Bajo mi punto de vista, esta última cuestión es crucial, puesto que enseñar al alumnado a formar grupos de manera efectiva y respetuosa es una habilidad valiosa para el desarrollo de habilidades sociales y la promoción de un ambiente de aprendizaje inclusivo. Estos son algunos pasos e ideas para enseñarles cómo hacerlo:
1. Comunicación sobre la importancia: Explicarles por qué es importante formar grupos de manera equitativa y considerada, resaltando cómo esto contribuye a un ambiente de respeto y cooperación.
2. Criterios claros: Establece criterios claros para la formación de grupos. Pueden ser académicos, intereses compartidos o habilidades complementarias. Esto evita que el alumnado se agrupe únicamente por afinidades sociales.
3. Rotación de roles: Fomenta la asunción de roles diferentes en cada agrupamiento (líder, organizador, portavoz, etc.) para que los grupos tengan la oportunidad de participar activamente.
4. Sorteo o asignación aleatoria: Utiliza métodos imparciales como el sorteo o asignación aleatoria para evitar que los mismos grupos se formen repetidamente, siempre previa explicación y, especialmente, en actividades cooperativas, no competitivas. Esto fomenta la interacción entre diferentes compañeros/as.
5. Conversaciones abiertas: Incentiva al alumnado a hablar sobre cómo se sienten en los grupos y si sienten que la dinámica es justa. Esto fomenta la autoconciencia, la pertenecia y la comunicación.
6. Respeto por las diferencias: Realiza dinámicas donde el alumnado considere las fortalezas de cada compañero/a, así como a respetar las diferencias individuales en el proceso de agrupamiento.
7. Consejos para el agrupamiento: Puedes proporcionar consejos específicos, como formar grupos de tres o cuatro personas, asegurarse de que todos tengan la oportunidad de hablar y compartir ideas, etc.
8. Refuerzo positivo: Reconoce y visibiliza (feedback) los esfuerzos del alumnado por cooperar de manera efectiva y respetuosa en los grupos.
9. Evaluación continua: A medida que el alumnado practica el proceso de agrupamiento, realiza evaluaciones regulares para asegurarte de que estén entendiendo y aplicando los principios de equidad y cooperación.
10. Modelado por parte del docente: Demuestra cómo formar grupos de manera justa y equitativa. Puedes hacerlo en momentos específicos durante las sesiones para mostrar un ejemplo práctico.
Por lo tanto, enseñar al alumnado a formar grupos de manera inclusiva es una habilidad que beneficia tanto el aprendizaje como las habilidades sociales. Además, promueve valores como la empatía, el respeto y la cooperación, creando un ambiente de aula más positivo y enriquecedor.
En mi experiencia como entrenador de baloncesto y como maestro en prácticas de Educación Física durante 5 meses, he tenido la oportunidad de llevar a cabo diferentes formas de agrupamiento con el objetivo de observar cómo se comporta el alumnado (mi vena investigadora). En mi caso personal, creo que es fundamental conocer perfectamente al grupo clase (nivel motriz, cognitivo y afectivo, afinidades, intereses, etc.) para saber qué tipos de agrupaciones, en función del objetivo y el tipo de actividad, son las más idóneas.
Recuerdo que hice un debate sobre las agrupaciones que son realizadas mediante la selección, por parte de un capitán y capitana, de los compañeros y compañeras de clase. Era con un grupo de 6º de Primaria al que les pregunté las razones por las que eligen a los diferentes participantes de sus respectivos equipos.
Estos fueron algunos de los principales motivos que recogí:
· Popularidad (alumnos o alumnas más carismáticas).
· Afinidad (mejores amigos o amigas).
· Deseo de ganar en actividades o juegos competitivos.
· Nivel de destreza (“Alumno2: si hay uno mejor normal que los cojas porque vas a ganar”).
Otra intervención que me resultó llamativa fue la siguiente:
Alumna4: “Siempre va a haber alguien que se va a quedar el último, pero que finalmente va a acabar entrando en un equipo. Puede ser que el último vaya en el mejor equipo y el bueno que vaya en el equipo malo.”
Este punto de vista me pareció realmente interesante porque pone el foco en lo cualitativo (vas a estar en un equipo) y no en lo cuantitativo (el orden de elección). Sin embargo, esta forma de interpretar la situación no es sencilla de asimilar por la mayoría, ya que la cultura imperante sigue valorando lo cuantitativo por encima de lo cualitativo. Además, aquellas personas que son seleccionadas, por norma general, en las últimas posiciones tienden a sentirse poco competentes, como señala el Alumno3: “Como yo me quedo el último, sé lo que se siente de verdad; me siento como que no sirvo, que no soy muy bueno en casi nada y que no sirvo para nada”.
Sé que no queda bien echarse flores a uno mismo, pero ese chico acabó diciéndome que "nunca se había sentido tan bien jugando al baloncesto." ¿Por qué razón? Supongo que fue por ofrecer un clima seguro a través del diseño de retos y situaciones de práctica ajustadas al nivel, tanto individual como colectivo, con objetivos claros y centrados en el desarrollo de la tarea, no en el resultado final; calibrando y ajustando, mediante feedback, las diferentes dificultades presentadas, eliminando de la ecuación la competición cuantitativa (no así la cualitativa, hacia uno mismo y al grupo) y, como no, construyendo la cooperación (Fernández-Río, 2017; Pliego, 2011 y Velázquez, 2014).
Como entrenador de baloncesto, en la mayoría de las ocasiones he sido yo el que se ha encargado de realizar las agrupaciones. Es más, no las hacía en el momento, sino que las diseñaba con antelación y plena intención pedagógica en función del objetivo y del ejercicio. He dado más libertad a la hora de hacer parejas y tríos, aunque tenía marcados cambios durante el transcurso del ejercicio para que trabajasen todas con todas.
En definitiva, la evidencia nos viene a señalar que, si damos libertad para hacer parejas sin una enseñanza y entrenamiento previo, lo natural es que se junten por el grado afinidad, amistad, competencia motriz o popularidad. De ahí la importancia que presenta la intervención del educador, principalmente en las primeras semanas de curso, como guía y recurso indispensable en la enseñanza de la formación de grupos y, como no, del desarrollo armónico del cuerpo del alumnado desde las dimensiones cognitiva, social y afectivo-emocional.
"La Educación es el arte de hacer visible las cosas invisibles"
Jean-François Lyotard.
Muchísimas gracias por la atención.
REFERENCIAS
Pérez-Pueyo, A., Hortigüela-Alcalá, D. y Fernández-Río, J. –coords.- (2021). Modelos pedagógicos en Educación Física: Qué, cómo, por qué y para qué. Universidad de León.
Ramos, F., & Hernández, A. (2014). Intervención para la reducción de la
discriminación por sexo en las clases de educación física según los
contenidos y agrupamientos utilizados. Revista española de educa-
ción física y deportes, 404, 27-38. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5493256
Rodríguez-Negro, J. (2023). La gestión del aula en Educación Física.



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