“LA INNOVACIÓN EDUCATIVA COMO MODA ARROJADIZA”
En estos tiempos donde la información viaja de un rincón del planeta a otro en cuestión de segundos, es habitual observar cómo se utilizan las redes sociales como medio para difundir propuestas educativas bajo el sello de “innovadoras” cuando, en realidad, algunas responden a una moda sin evidencia constatable sobre los verdaderos efectos en el aprendizaje del alumnado (Pérez-Pueyo y Hortigüela-Alcalá, 2020).
Centrándonos en el área de Educación Física (EF), si el objetivo se centra única y exclusivamente es dopar al alumnado con cantidades ingentes de diversión y entretenimiento, los estamos privando de que disfruten de la experiencia que supone estar motivado para, por ejemplo, mejorar las capacidades físicas básicas, la motricidad, la reflexión, autonomía y, como no, la promoción de una mayor adherencia hacia un estilo de vida activo y saludable. En definitiva, les estamos limitando su derecho a aprender y a recibir una Educación de calidad, tal y como estable el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 4.
Esto no quiere decir que no deba haber momentos de diversión. Es más, según el contexto y la
situación específica pueden ser determinantes (por ejemplo, en centros con un clima de
competitividad y comportamientos disruptivos desmedidos). No obstante, parafraseando
las palabras de Ángel Pérez Pueyo, es preferible el disfrute que la diversión,
teniendo en cuenta las particularidades mencionadas con anterioridad.
Esta distinción entre ambos conceptos, que comparto con el profesor Ángel, tiene su explicación. Según el DRAE, la segunda acepción del significado de disfrutar dice lo siguiente: Tener alguna condición buena, física o moral, o gozar de comodidad, regalo o conveniencia. Disfrutar de excelente salud, destreza, estimación, fama, etc. Por otro lado, del verbo divertir esto es lo que nos encontramos:
1. tr. Entretener, recrear.
2. tr. Apartar, desviar, alejar.
Dicho esto, ¿cuál de las dos definiciones creen que se ajusta más al objetivo de nuestra área? La respuesta, dada la semántica expuesta, creo que es bastante diáfana.
En este sentido, la pirotecnia educativa que tiene como único fin un cambio de envoltorio, principalmente en el marco metodológico, debe hacernos reflexionar sobre el impacto real que genera en la formación del alumnado y, por consiguiente, en el entorno escolar. En determinadas ocasiones, tener invenciones magnánimas apoyadas en productos cosméticos puede conducirnos a lugares de dudosa eficacia. De hecho, como reza el refrán, “el camino al infierno está repleto de buenas intenciones”.
De ahí la importancia capital de verificar cualquier información que vemos - y echamos a la cesta de la compra - por las redes sociales. No todo lo que se comparte por la red es extrapolable a cualquier contexto, especialmente cuando no hay detrás una muestra sólida ni una evidencia medianamente duradera que dote de rigor y eficacia a determinadas prácticas “innovadoras”.
¿QUÉ ENTENDEMOS POR INNOVACIÓN EDUCATIVA?
Volvemos de nuevo a consultar el DRAE para dar una primera respuesta al término innovar:
1. tr. Mudar o alterar algo, introduciendo novedades.
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Sin.: |
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Ant.: |
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2. tr. desus. Volver algo a su anterior estado.
Siguiendo a autores de referencia en el área de Educación Física, Arufe-Giráldez (2023) define la innovación educativa como un proceso en el cual cualquier entidad educativa, ya sea un docente, un centro educativo o una administración, desarrolla un sistema o estrategia para implementar una idea con el objetivo de generar un cambio, ya sea pequeño o significativo, que impacte positivamente en uno o varios aspectos del proceso de enseñanza-aprendizaje. Este proceso de innovación implica actividades como formación, planificación, sistematización y evaluación, dentro de un contexto socio-educativo. Además, la innovación puede ser relativa, en relación con el individuo que la lleva a cabo, o absoluta, en referencia a toda la comunidad educativa.
Otros autores como Pérez-Pueyo y Hortigüela-Alcalá (2020), señalan que la innovación educativa implica la aplicación de una idea con el objetivo de planificar un cambio que resulte en una mejora evidente en los objetivos de aprendizaje establecidos. Sin embargo, lo más significativo de la innovación educativa radica en que:
- Incorpora nuevos contenidos curriculares.
- Utiliza nuevos materiales y tecnologías curriculares.
- Emplea nuevos enfoques y estrategias en los procesos de enseñanza y aprendizaje.
- Provoca un cambio en las creencias pedagógicas de los diversos participantes en el ámbito educativo.
En relación a los componentes que envuelven a la innovación educativa, autoras como Leão Pereira y Lorente-Catalán (2023) nos indican lo siguiente:
Uno de los componentes que me parecen más relevantes es el nº 7: "Debe generar beneficios o mejoras en comparación con las prácticas existentes", es decir, que si algo está funcionando, quizás debamos poner el foco en otras cuestiones. De esta forma, podremos ahorrar, invertir y aprovechar uno de los recursos más valiosos que tenemos: el tiempo.
OPOSITOR "INNOVATION"
Como actual opositor, no paro de escuchar de forma incesante el “buscar diferenciarse de los demás” o “sé innovador”, como si tuviésemos que ser una especie de mago Pop provistos de una chistera, pócimas y recetas mágicas con las que deslumbrar al tribunal (cada uno de su padre y de su madre) para que te compre la performance y te dé un ticket con destino a un CEIP, en el mejor de los casos. Y lo más rimbombante e inexplicable para mí, sin verte en el barro ni una sola vez dirigiendo una clase durante, por ejemplo, un par de semanas como mínimo. Es curioso este sistema de acceso al cuerpo de maestros y maestras, ¿no creen?
VALORACIÓN PERSONAL
La percepción que tengo sobre esta obligación impostada de estar constantemente buscando la novedad por encima de lo eficaz y, especialmente, lo eficiente, lleva a no pocas personas (entre las que me incluyo, aunque procurando no despegar los pies de la tierra) a querer inventar la rueda cuando esta ya fue inventada en el V milenio a. C. en Mesopotamia. Aunque, realmente, lo que se intenta hacer es tunear la rueda, cambiar los neumáticos y poner unas llantas de última generación. Que ojo, de por sí está genial. Sin embargo, si no tenemos en cuenta el tipo de vehículo que llevamos (metodología), el número de pasajeros (alumnado) y el terreno por el que vamos a circular (contexto), ¿cómo vamos a estar seguros de que esas ruedas (innovadoras) son las más idóneas para circular y transportar a las personas en nuestro vehículo?
Eso sí, tengan en cuenta este tipo de consideraciones como una crítica constructiva y reflexiva. No pretendo señalar a nadie en cuestión, ya que es un tema del que nadie está, en mayor o menor medida, libre de pecado.
Por lo tanto, me pregunto como “novato” que soy a mis casi 43 años:
- ¿No será mejor buscar aquellas prácticas que mejor se adecúen al contexto y a la experiencia en el aula? ¿No será mejor ser realista, práctico y eficiente? Aquí, los novatos que no hemos tenido apenas experiencias prácticas en el aula, lo tenemos bien jodido.
- ¿No será mejor dar respuesta a las diferentes necesidades y ritmos de aprendizaje del alumnado bajo el sustento del rigor científico y, como no, de la experiencia práctica docente?
- ¿No será que todo esto que señalo es en realidad la verdadera “innovación educativa”?
Para finalizar, desde mi rol como entrenador de baloncesto adscrito al mundo de a canasta, tenemos una máxima bastante extendida que dice lo siguiente: “Si algo funciona, no lo toques”.
Muchísimas gracias por la atención.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Arufe-Giráldez, Víctor (2023). ¿Qué es la innovación educativa y cómo se clasifica?. Recuperado de https://victorarufe.es/4-clasificaciones-de-innovacion-educativa/
Leão Pereira, A. F., & Lorente-Catalán, E. (2023). Educación Física de Calidad: Diseño y validación de una herramienta orientada a la reflexión e innovación en los procesos educativos (Quality Physical Education: Design and validation of a tool aimed at reflection and innovation in educational processes). Retos, 51, 32–46. https://doi.org/10.47197/retos.v51.99745
Pérez Pueyo, Ángel, & Hortigüela Alcalá, D. (2020). ¿Y si toda la innovación no es positiva en Educación Física? Reflexiones y consideraciones prácticas (Is innovation always positive in Physical Education? Reflections and practical considerations). Retos, 37, 579–587. https://doi.org/10.47197/retos.v37i37.74176

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